Beneficios de Hacer Gárgaras con Sal

El uso de la sal con fines medicinales tiene antecedentes en la antigua Grecia hace más de 2.000 años, donde era usada con fines antiinflamatorios. Hoy en día, existen estudios que comprueban que la sal tiene efectos positivos para la salud dental ya que interviene en variados procesos. Mientras más natural sea la sal, es decir, menos intervenida o refinada, mejor conservará sus propiedades. A continuación veremos algunos de los efectos que tiene la sal en la salud dental, considerándola como un posible complemento a los cuidados principales de la higiene, es decir, el cepillado y uso del hilo dental a diario.

 

Veremos algunos beneficios que tiene la sal para la salud dental cuando  se utiliza en enjuagues bucales disuelta en agua. Se recomienda realizar una  solución de 2 cucharaditas de sal en un vaso de agua tibia. Con este líquido hacer enjuagues bucales y luego botarla. Esta solución tiene efectos desinflamatorios y por esto se recomienda utilizarla en casos que presenten inflamación de las encías, como complemento del cepillado y el hilo dental. Otro efecto que se ha observado del agua con sal, tiene que ver con la regulación del pH de la boca. Cuando el pH de la boca es muy ácido, es más probable que ocurra una desmineralización del esmalte dental y la aparición de caries. Así pues, el enjuague con agua y sal puede ayudar a regular el equilibrio acido-básico, fortaleciendo el estado de los dientes. Junto con esto, el cambio brusco de pH que se produce en la boca al enjuagarla con agua y sal, provoca que algunas de las bacterias que se encuentran en los dientes, lengua o mejillas sean eliminadas. Muchas veces, estas bacterias son la causa de la halitosis (mal aliento), por lo que enjuagar la boca con agua y sal disminuye la probabilidad de aparición del mal aliento. No está de más mencionar que enjuagar la boca con este líquido ayuda a remover restos de comida que queden en la boca luego del cepillado y uso de hilo dental. También es recomendado utilizar el enjuague de agua con sal para calmar dolores y favorecer la curación de pequeñas heridas bucales o de una cirugía dental menor. Ahora bien, es importante mencionar que niveles excesivos de sal en el organismo pueden ser dañinos, por lo que es importante comentar cada caso con un especialista de la salud dental.

 

Hemos mencionado algunos de los beneficios para la salud dental que se pueden obtener al utilizar agua con sal en enjuagues bucales. Sin embargo, no debemos olvidar que su uso no sustituye el cepillado de dientes ni el uso de hilo dental como componentes esenciales para una adecuada higiene oral, sino que los complementa. De todas formas, no se recomienda hacer gárgaras con sal como rutina diaria por un periodo largo de tiempo, sin antes consultar con un especialista, pues altos niveles de sal pueden provocar problemas en el organismo.

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Enjuague Bucal y Salud Dental

Cuando hablamos de higiene dental no hay que olvidar que lo más importante es el uso adecuado del cepillo de dientes y que ningún enjuague bucal puede reemplazarlo. Teniendo esto en mente, debemos ser conscientes de que la boca no está compuesta solamente por los dientes (siendo éstos solo el 25%),  sino que también forman una parte importante la lengua, las encías y las mejillas.  Es por esto que se recomienda acompañar el cepillado con otras técnicas de limpieza que puedan acceder a aquellas partes de nuestra boca que no son alcanzadas por el cepillo. Una de estas es la utilización del hilo dental ya que este limpia y elimina restos de comida de los espacios entre los dientes y cercanos a las encías. Por otro lado, también podemos utilizar el enjuague bucal como un complemento del cepillo, ya que al ser líquido, tiene acceso a todas las partes de la boca, incluyendo a los espacios más pequeños.

 

Existen distintos tipos de enjuagues bucales, variando sus componentes dependiendo del objetivo para el que están hechos. Por ejemplo, pueden tener como objetivo principal  prevenir la aparición de caries, blanquear los dientes, aliviar problemas en las encías como gingivitis y periodontitis o bien combatir el mal aliento. Es muy importante destacar que estos efectos ocurren solamente si el uso de enjuague bucal es acompañado por un adecuado uso del cepillo de dientes e hilo dental, y no por sí solo.  Sumado a esto, cabe mencionar que los enjuagues bucales no funcionan para eliminar estos problemas sino que para prevenirlos. Es decir, el uso de enjuague bucal no hará que desaparezca una carie, se elimine el mail aliento o se sane un problema de encía, pues debido a los efectos que tiene este químico en la boca, solamente ayuda a prevenir su aparición, ayudando a la mantención de una boca saludable.

Dicho esto, es relevante mencionar que para que cumpla su objetivo, el enjuague bucal debe ser aplicado inmediatamente después del cepillo de dientes e hilo dental, cuando ya no quedan restos de comida y la boca adquiere un Ph adecuado. El enjuague bucal no sustituye al cepillo de dientes ni al hilo dental, sino que los complementa. La mayoría de los enjuagues bucales no deben mezclarse con agua y están contraindicados para niños. Se recomienda a la vez, enjuagar la boca con este líquido al menos por 30 segundos y no comer ni beber nada luego de 30 minutos (tampoco enjuagarse con agua).

 

A modo de conclusión, diremos que la utilización de enjuague bucal no es obligatoria para tener una buena higiene y salud dental, sino que es un complemento al cepillo de dientes e hilo dental.  Existen distintos tipos de enjuagues bucales, los que tienen distintos objetivos, siendo algunos de estos la prevención de problemas dentales como caries, mal aliento, enfermedad de las encías, entre otros, pudiendo elegir entre ellos según sea el caso específico.

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Onicofagia, lo que no se ve de morderse las uñas

Lo que comúnmente conocemos como comerse o morderse las uñas, medicamente se denomina Onicofagia. Esta conducta es conocida como un trastorno de control de impulsos que genera que la persona afectada se muerda las uñas de los dedos y la piel de alrededor en momentos de tensión, estrés o nerviosismo como una manera de relajarse o bien de mantenerse despierto. Actualmente se estima que un 45% de los niños se muerden las uñas, disminuyendo este porcentaje en la adultez a un 10%.

A simple vista, es posible pensar que la Onicofagia (morderse las uñas) puede ser un problema meramente estético al desgastar y deformar las uñas y los dedos de la mano, sin embargo son muchos los efectos nocivos que esta conducta puede tener sobre nuestra salud y varios de ellos se relacionan directamente con la salud dental.

En primer lugar, es posible que debido a la presión que ejercen los dientes contra las uñas, se desgaste el esmalte dental debilitando los dientes y pudiendo incluso provocar la perdida de las piezas dentales afectadas, generalmente los incisivos superiores e inferiores. Además, se puede producir un apiñamiento de las piezas dentales debido a la presión ejercida sobre los dientes en la constante mordida y roce con los dedos.

En segundo lugar, morderse las uñas constantemente puede generar el traspaso de bacterias que se encuentran debajo de las uñas hacia la boca, aumentando el riesgo de infecciones en la boca y funcionando como una puerta de entrada para las bacterias a otras partes del cuerpo. Se estima que debajo de las uñas hay alojadas miles de miles de bacterias, mientras que en otras zonas de la mano suelen haber cientos.

En tercer lugar, el hábito de comerse las uñas puede generar problemas en la mandíbula ya que ésta se encuentra bajo constante tensión y estrés. Algunos de los efectos en la mandíbula son dificultad y dolor al morder alimentos junto con mayor riesgo de padecer bruxismo (crujir o apretar los dientes involuntariamente, pudiendo causar dolor facial, dolor de cabeza, entre otros).

Por último, pero no menos importante, la onicofagia (morderse las uñas) puede producir halitosis (conocida comúnmente como mal aliento) debido a las bacterias que entran en la boca en el constante contacto con las uñas.
Como hemos visto, el habito de morderse las uñas tiene varios efectos nocivos para la salud dental, afectando tanto al esmalte de los dientes, como a la mandíbula, provocando mal aliento y aumentando el riesgo de infecciones bucales. Es por esto que más allá de ser una cuestión meramente estética, la onicofagia es un tema delicado al que se le debe prestar atención antes de que aparezcan los efectos negativos que hemos descrito, buscando diversas maneras que ayuden a eliminar el hábito de morderse las uñas como respuesta a situaciones de estrés. De esta manera se estaría previniendo malestar y dificultades relacionados tanto con la salud general como dental.

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Mondadientes: Una Herencia Peligrosa

En la antigüedad, ver a una persona en la calle con un palillo en la boca significaba que esa persona había comido, por lo que se entendía que era una persona pudiente. Palillos que comúnmente son conocidos como mondadientes, escarbadientes o palillo de dientes. Son objetos de madera u otro material utilizado para quitar las sobras de comida de entre los dientes. Existen desde hace miles de años y son conocidos por muchas culturas, siendo probablemente los primeros instrumentos de limpieza dental en la historia. Se han encontrado muestras de mondadientes enterrados en tumbas prehistóricas en Italia y en los Alpes Orientales. Hay ejemplares de distintos materiales, como madera o bronce e incluso algunos eran utilizados como objetos de lujo o joyas.

Si bien el palillo de dientes fue el primer objeto de limpieza dental en la historia, lo cierto es que hoy en día existen otras técnicas más efectivas y sanas para la salud dental, siendo el uso de mondadientes incluso perjudicial y dañino. Una de las principales razones por las que el mondadientes puede ser dañino es su forma, ya que al ser duro, puntiagudo y de madera, es muy probable que genere pequeñas lesiones en las encías, produciendo un trauma repetidamente que puede inflamarse y provocar mucho dolor. Junto con esto, el palillo de madera puede romperse y dejar restos de madera incrustado en la encía, lo que podría generar una infección. Ahora bien, es importante tener en cuenta que utilizar palillos que no vengan en un envase sellado, puede transmitir infecciones del medio ambiente a la boca.

Hoy en día existen alternativas modernas recomendadas para la limpieza de los espacios entre los dientes que cuidan y disminuyen el riesgo de lesiones e infecciones dentales. Una de estas es la utilización del hilo dental, ya que con éste es posible acceder a aquellos espacios pequeños que no se pueden limpiar con el cepillo de dientes. Se recomienda la utilización del hilo dental una vez al día, para prevenir la acumulación de sarro e inflamación de las encías. Otra alternativa son los cepillos de dientes interproximales que están especialmente diseñados para complementar el uso del cepillo de dientes tradicional, ya que permiten el acceso al espacio que hay entre los dientes, donde suelen acumularse restos de comida.

Así pues, el uso de mondadientes, escarbadientes o palillo de dientes, si bien fue importante como el primer instrumento de limpieza dental en la historia, hoy en día existen alternativas más saludables y eficientes para limpiar los espacios interdentales. Mantener esta antigua práctica puede ser riesgoso y perjudicial para la salud dental, por lo que es recomendado buscar alternativas modernas que cumplan la misma función de limpieza como el hilo dental o los cepillos interproximales.

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Efectos del Tabaquismo en la Salud Dental

Como sugiere su nombre, el tabaquismo es la adicción al tabaco y es generada principalmente por la nicotina, uno de sus componentes más adictivos. Esta enfermedad tiene varios efectos nocivos para la salud de quien consume, siendo algunos de ellos la alteración de la frecuencia respiratoria, el ritmo cardíaco y la tensión arterial. Además, el tabaquismo está relacionado con distintos tipos de cánceres, como por ejemplo cáncer de pulmón, laringe, esófago, estómago, entre otros. Como se puede ver, el consumo de tabaco tiene efectos en nuestro cuerpo en diferentes niveles, influyendo desde lo más superficial como la piel, pasando por los pulmones y afectando incluso la composición de las células de nuestro cuerpo.

Teniendo en cuenta lo anterior, es posible realizar un zoom a una de nuestras partes del cuerpo y pensar en cómo influye el tabaquismo en nuestra salud dental. La ingesta de tabaco es una acción que se realiza principalmente por la boca, razón por la que tiene efectos nocivos tanto en los dientes como en la lengua, las encías, la saliva, entre otros. Uno de los efectos que puede observarse a simple viste es la coloración de color café del esmalte de los dientes generada por los efectos de la nicotina y el alquitrán. Junto con este, es común que las personas que consumen tabaco padezcan de mal aliento, debido a los efectos que éste produce en la generación de la saliva.

Por otro lado, el tabaco tiene un efecto vasoconstrictor en las encías dificultando el riego sanguíneo, por lo tanto la cantidad de oxígeno y nutrientes. Esto puede generar una enfermedad llamada periodontitis que se caracteriza por el retraimiento del tejido gingival. El efecto vasoconstrictor produce una disminución del sangrado aun cuando las encías se encuentran inflamadas, por lo que genera dificultad para detectar la gingivitis aumentando el riesgo de padecer periodontitis.

Junto con esto, el tabaco afecta a nuestra boca disminuyendo la capacidad inmunitaria, lo que genera reducción de la secreción salivar y por ende la presencia de un mayor numero de bacterias. De esta manera, aumenta notoriamente la probabilidad de que se acumule sarro y se generaren caries profundas.

Como si esto fuera poco, hay estudios que demuestran que el consumo de tabaco también afecta negativamente los sentidos del gusto y del olfato. De esta manera quienes consumen tabaco, a medida que pasa el tiempo y probablemente sin darse cuenta, van perdiendo sensibilidad a los sabores y los olores pudiendo incluso llegar a la perdida completa de ambos sentidos.

Como hemos visto, varios son los efectos negativos del consumo de tabaco y es por esto que los hábitos de higiene dental cobran especial relevancia en estos casos. Cepillarse los dientes rigurosamente después de cada comida al menos por 2 minutos y utilizar hilo dental es esencial para disminuir algunos de sus efectos. Sin embargo, ninguno de estos cuidados elimina por completo la gran cantidad de efectos nocivos que el consumo de tabaco tiene para nuestra salud dental, por lo que el cuidado más valioso que podemos tener es dejar de consumir tabaco y de esta manera volver a tener una boca saludable.

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Caries Dentales, Síntomas y Prevención

¿Qué es una Caries Dental?

Las caries dentales son pequeñas perforaciones que se generan debido a un desgaste del esmalte de los dientes. Este desgaste es producido por una capa pegajosa formada por ácidos, bacterias, restos alimenticios y saliva, llamada placa bacteriana. La placa bacteriana toma pocos minutos en comenzar el proceso de desmineralización del diente, pudiendo incluso en 20 minutos haberse generado una caries.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la caries dental es la segunda enfermedad más común del mundo después de la gripe. Esto quiere decir que entre el 60% y 90% de los escolares y casi el 100% de los adultos tiene caries dentales en todo el mundo. A pesar de lo que indican las cifras, como veremos en detalle más adelante, las caries dentales sí se pueden prevenir a través de una serie de cuidados en relación a la higiene oral y la alimentación saludable.

¿Cuáles son los síntomas?

La aparición de las caries dentales puede ser muy silenciosa y es por esto que dejar de lado los principales cuidados relacionados a la higiene y alimentación que veremos más adelante, puede tener graves consecuencias para tu salud dental. Las caries muchas veces son difíciles de detectar ya que no tienen síntomas perceptibles en su fase inicial, sin embargo, a medida que su tamaño aumenta comienzan a aparecer indicios siendo el más común un dolor constante del diente. Otros síntomas que pueden aparecer son el aumento de la sensibilidad dental y dolor al exponerse a temperaturas muy altas o muy bajas, así como también pueden notarse agujeros o aberturas en el diente afectado.

¿Cómo prevenirla?

Debido a la facilidad con que una caries puede formarse y la ausencia de síntomas en su fase inicial, es que se vuelve relevante la prevención basada en ciertos cuidados. En primer lugar, para prevenir las caries es necesario mantener la higiene oral. Para esto los dentistas recomiendan cepillarse los dientes al menos 2 veces al día, idealmente después de cada comida. El cepillado debe durar al menos 2 minutos y prestar especial atención a los dientes posteriores, ya en esta área se acumula mayor cantidad de placa bacteriana. Junto con esto, es muy importante la utilización de hilo dental una vez al día para eliminar la placa y partículas de alimentos de los espacios que están entre los dientes y sobre las encías, lugares a los que no podemos acceder con el cepillo. Se recomienda que el hilo dental sea usado antes de cepillar los dientes.

Otro aspecto importante, además del uso diario del cepillo e hilo dental, es el tipo de alimentación. Cierto tipo de alimentos tienen mayor probabilidad de generar la aparición de placa bacteriana, por lo que para evitar la aparición de caries se recomienda llevar una alimentación saludable. Esto quiere decir evitar consumir en exceso alimentos que contengan azucares, como dulces, bebidas, masticables que se pegan en los dientes, etc.

Llevando a cabo estas recomendaciones podrás cuidar tu dentadura de la aparición de las caries y ser la excepción a la regla. Si bien las caries son la segunda enfermedad más común después de la gripe, es posible prevenirlas si dedicamos unos minutos al día a nuestra higiene oral y cuidamos nuestra alimentación del exceso de azucares y alimentos que dañen los dientes.

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Alimentación y salud dental, ¿Cómo se relacionan?

La alimentación no solo es clave para la salud en general, sino que es clave también para la salud dental, ya que, si no se tienen buenos hábitos alimenticios, se está más expuesto a tener enfermedades bucales como las caries. Y es que es importante destacar que como todo lo que ingerimos pasa a través de la boca y esta está habitada por un gran número de gérmenes, el consumo frecuente de alimentos no sanos más un mal aseo bucal, no provoca nada más que una pésima combinación para nuestra salud dental.

Por eso es importante cepillarse bien los dientes después de comer, al menos tres veces al día, para así disminuir la producción de caries que existe cuando las bacterias entran en contacto con el azúcar que se ingiere, dañando el esmalte de nuestros dientes.

Es por esto, que lo principal para tener una buena salud bucal, es eliminar de nuestra dieta los alimentos que contienen azúcares, en especial los que son procesados o añadidos como las bebidas normales, los dulces, chocolates, etc. Y en el caso de no eliminarlos, controlar y reducir esa cantidad de azúcar que le damos a nuestro cuerpo.

Pero no solo modificando esa parte de nuestra alimentación nos vamos a olvidar de cuidar en otros aspectos la salud dental. Si lo que comes carece de ciertos nutrientes, los tejidos de tu boca se debilitan, lo que producirá que no te proteja correctamente de infecciones, generando a mediano plazo problemas en las encías como gingivitis, lo que a largo plazo puede provocar la caída de dientes. Según la destacada marca de artículos odontológicos, PHB, las enfermedades periodontales, es decir, las que afectan a las encías tienen mayor prevalencia en las personas con mala alimentación.

Los alimentos ricos en carbohidratos, azúcares y almidones contribuyen en gran medida a tener una mala salud dental, es por eso por lo que se recomienda que de comerlos sea durante las comidas y evitar los alimentos que se peguen en los dientes como los dulces o los chicles, ya que producen más caries que otros alimentos. Así que prefiera más proteínas, frutas y verduras, ya que el azúcar que contienen no es añadido ni procesado.

Todo este cambio alimenticio, debe venir desde que los niños son pequeños, ojalá desde el embarazo, para así evitar en un gran porcentaje el desarrollo de enfermedades dentales, ayudando a la correcta formación y maduración de los dientes, con una dieta rica en flúor y calcio, claro que siempre acompañado de un constante hábito de lavado de dientes.
Además de todo lo anterior, hay algunos secretos que te dejaré para cuidar mejor tu salud dental:
Lo más importante de todo es hidratarse, es decir, beber mucha cantidad de agua diaria, evitando así el consumo de bebidas y jugos. Se recomienda tomar leche o productos que la contengan, después de las comidas y antes del lavado de dientes para neutralizar la acidez de la placa.

El té negro o el té verde controlan en gran parte las bacterias que producen las caries, pero se recomienda tomarlo sin azúcar.

Si eres muy ansioso y te gusta comer dulces y golosinas, prefiere el chocolate que los dulces, ya que el grano del cacao tiene contenido antibacteriano lo que ayuda en tu salud bucal. Te aconsejo además comer alimentos con textura similar a la manzana o el apio, ya que ayudan a limpiar la superficie de los dientes y también refuerza las encías.

Ves, es fundamental tener una buena alimentación, cuidas tus dientes y también a ti mismo. Una buena alimentación nos hará tener dientes sanos y fuertes, una boca más resistente a bacterias que producen caries y en sí, una boca sana. Aunque no olvides acompañar todo esto de tu cepillado diario de dientes, y claro, una que otra visita al dentista.

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Aprende qué son y cómo quitar las Aftas

La mayoría de la gente ha tenido alguna vez aftas bucales, o popularmente conocidas como “fuegos”. Estas pueden aparecer en cualquier parte de la boca y son úlceras bucales que se presentan con un color blanco en el medio rodeado por un eritema rojo y brillante. Si bien no son malignas ni tampoco contagiosas, muchas veces son molestas a la hora de hacer actividades de la rutina diaria.

Es común que ocurra por infecciones virales, aunque en algunos casos no hay causas específicas de su aparición, por lo cual solo se puede relacionar con el estado inmune de la persona que se ve afectada por estas llagas.
No tienen ni una cantidad ni un tamaño específico, es decir, puede ser una que aparezca o muchas, así como puede ser pequeña o grande, lo único que está claro es que son dolorosas e incómodas.

Como se dijo anteriormente las aftas no son contagiosas pero muchas veces es confundida por herpes labiales, y para diferenciarlo, debes saber que un afta puede aparecerte en cualquier parte de la boca, y un herpes solo en el labio. Las aftas son afecciones comunes y así también es común que aparezcan y desaparezcan. Factores como mordidas, estrés psicológico, pocas horas de sueño, reflujo o alimentos calóricos, contribuyen a que una persona tenga más probabilidades de padecer aftas.

La mayoría de las aftas duran una a dos semanas y suelen ni siquiera dejar marcas en la boca, sin embargo, las que están más cercanas a los dientes o a lugares que tengan mayor contacto con los alimentos o cosas que nos echamos a la boca, demorarán más tiempo en curarse, debido al constante contacto y posibilidad de mordidas.

Es poco común, pero ciertas veces, las aftas vienen acompañadas de fiebre y malestar. Esto se presenta mayoritariamente en las aftas mayores, que son más profundas y grandes que las comunes, demorando su mejora hasta en dos meses con una posibilidad de dejar cicatriz.

Si bien muchas veces no hay causas establecidas, se recomienda tener una buena alimentación, evitar alimentos picantes o muy calientes o muy calóricos, tener una buena higiene bucal y evitar situaciones de estrés para así poder disminuir la frecuencia de aparición de las molestas aftas.

Las aftas suelen desaparecer por si sola, sin la necesidad de un tratamiento establecido, ya que no hay medicamentos para quitarlas, sino que simplemente para calmar el dolor por periodos, y en ese sentido, realizarse enjuagues con anestésicos para adormecer un poco la zona o tomar antiinflamatorios, podrían acelerar un poco la desinflamación y sanar más rápido.

Se recomienda evitar tocarse las aftas para dejar que el proceso de cicatrización no se vea perjudicado con las bacterias que tienen las manos, además de siempre cepillarse los dientes al menos tres veces al día y usar hilo dental. A su vez, es recomendable no usar enjuagues bucales con alcohol, para que la herida no empeore, así que mejor utiliza agua con sal o algún tipo de suero fisiológico.

Deja que la afta cure por si sola, por lo tanto, evita utilizar alcohol puro o bicarbonato para hacerlas desaparecer, ya que finalmente puede generar lo contrario, irritar más la lesión, hacerla más grande y empeorar la afta.
Sin embargo, si después de dos semanas la afta aún no desaparece, o si están acompañadas de fiebre, diarrea, cefalea, o si son de un tamaño mucho mayor al normal e incluso si hay úlceras en otras partes del cuerpo, no dudes en acercarte a un dentista para que pueda visualizar bien el problema y darte un tratamiento adecuado

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